Científicos chilenos buscan erradicar las quemas agrícolas

Iniciativa ejecutada por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Rayentué, busca eliminar esta práctica para reducir sus efectos contaminantes en la atmósfera y en la fertilidad de los suelos.

Una práctica habitual y ancestral en los campos de nuestro país, es la utilización del fuego para eliminar los residuos que quedan después de faenas agrícolas y forestales en predios rurales. Sin embargo, se ha comprobado que estas quemas agrícolas provocan una grave contaminación ambiental que afecta el bienestar de las personas, incendios forestales y, además, una degradación del suelo por pérdida de materia vegetal.

Uno de los cultivos que más cantidad de desechos genera es la producción de maíz, ya que solo la mitad se aprovecha comercialmente como grano cosechado y sus restos, ya sea cañas, hojas y corontas, son eliminados mediante estas quemas, en que la mayoría de las veces son ilegales.

Es por esta razón, que un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Rayentué, se encuentra trabajando desde el 2015 en el desarrollo de un programa para reducir y eliminar la quema de rastrojos de maíz y de otros cultivos aplicando innovadoras tecnologías.

“Las quemas aumentan la concentración de material particulado que afectan no sólo a la zona donde se estén realizando, sino que producto del viento las masas de humo se desplazan a otras ciudades. Además, existe un evidente riesgo de provocar grandes incendios forestales, producto del descontrol de las llamas”, comenta Jorge Carrasco, Coordinador del proyecto e investigador del INIA.

Según los especialistas del centro de investigación, además de los problemas en el aire, producto del humo que se genera, también se provocan daños en el suelo cultivable, debido a las altas temperaturas que alcanza la quema, generando pérdidas de nitrógeno. “Fertilizante indispensable para la agricultura, lo que obliga al productor a invertir mayores recursos para recuperar lo perdido”, señala Carrasco.

Valor agregado

Los investigadores están probando y adaptando máquinas trituradoras-picadoras de rastrojos que facilitan su posterior incorporación al suelo, además están probando rastras, arados y una rastra incorporadora de rastrojos, especialmente fabricada para esta labor. “Inmediatamente después de la cosecha se utilizan estas máquinas y mientras más picado esté el rastrojo más rápido será su descomposición”, indica el científico Jorge Carrasco.

Los agricultores están conscientes de los riesgos y consecuencias que conlleva el quemar sus rastrojos, sin embargo, explican que necesitan deshacerse de ellos para volver a sembrar. “Estas nuevas alternativas se presentan como una solución real a nuestro problema, no tendremos que seguir quemando ilegalmente y además protegemos el suelo y cuidamos el medioambiente” indica Jaime Cornejo, agricultor de la comuna de Chimbarongo.

El proyecto financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad, también incluye el uso de microorganismos que aceleran el proceso de descomposición de los rastrojos con la utilización de guanos de pollo y cerdo.

Además, como una nueva alternativa de negocios, se explorará el desarrollo de tecnologías para fabricar briquetas o “biomasa de maíz” con los rastrojos, como una fuente renovable de energía y la producción de pellets (material aglomerado o comprimido) para que puedan ser usados también como combustionante o como alimento suplementario para animales.

By | 2017-07-26T05:25:16+00:00 Julio 6th, 2017|Categories: Investigaciones|0 Comments

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